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Fortaleza de Ollantaytambo
Las impresionantes ruinas
La parte occidental de Ollantaytambo o Aracma Ayllu está constituida por una corta planicie que da lugar a un enorme cerro en cuyos flancos se ubican diversas unidades arqueológicas, y en la cima la llamada "Fortaleza" o "Real Casa del Sol", formada por templos, andenes, senderos, murallas y rampas. Para acceder a la impresionante construcción se debe atravesar una pequeña explanada y flanquear un portal.

La Fortaleza o Real Casa del Sol
Si bien el sector de Aracma Ayllu es comúnmente llamado Fortaleza, este complejo arquitectónico no se circunscribe a esa función. Su característica principal la determinan los diversos andenes y las murallas finamente labradas en las laderas.
Se asciende por una escalinata de piedra, entre 15 y 20 minutos, dependiendo del estado físico. Hacia la derecha se ubican los andenes rectos y amplios, orientados hacia el lado de la plaza. El grupo superior de andenes, transversal al grupo anterior y a mayor altura, destaca por el fino trabajo de labrado de sus piedras y el excelente ensamblaje de los poliedros. En su último andén se ubica el Recinto con Diez Hornacinas y la Portada Monumental, bellamente trabajada, por donde se accede a una planicie con enormes bloques de piedra a medio trabajar y otros no trabajados. Un poco más arriba está el sector La Chicana. Se trata de un pequeño recinto, formado por grandes piedras de donde baja una escalinata. En planos más elevados, se encuentran otras construcciones y portadas que, según Kauffmann Doig, podrían haber formado parte de estructuras no terminadas. Entre ellas destaca El Templo del Sol.

El Templo del Sol
Diecisiete terrazas que miran a la plaza Mañay Racay defendían el ingreso al Templo del Sol. Hoy está tristemente destruido y fragmentado. Los buscadores de bloques de construcción contribuyeron a su deterioro. Muchas piedras de pórfido rojo aparecen en las inmediaciones de la plaza y otras fueron utilizadas como cimientos de la iglesia colonial.

No obstante, y debido a su gran volumen, seis gigantescos monolitos de pórfido rojo sobrevivieron a la destrucción. El impresionante muro ciclópeo tiene una inclinación hacia adentro y algunas prominencias labradas en la superficie de la piedra. Una de sus moles mide más de cuatro metros de altura, por dos de ancho y otros dos de profundidad. A la espalda del Templo del Sol se sitúa otra muralla que atraviesa la parte más alta del cerro.
Se cree que la llegada de los conquistadores impidió que se finalice su construcción.

Inca Huatana
Por hallarse en un talud casi vertical, da la idea de un lugar sagrado. Está situado justamente encima del Templo del Sol y consta de una pared con nichos altos a cuyos lados se hallan orificios de seguridad de hasta 80 cm. de profundidad. Al frente hay una estructura que prácticamente cuelga sobre el precipicio. En la imaginación popular este lugar fue destinado a la tortura y ejecución de los prisioneros de guerra o delincuentes. La versión más aceptada es que se trató de un observatorio astronómico.

La Piedra Cachicata

Si alguna vez ha tenido curiosidad por saber y conocer cómo fueron trabajadas las piedras con que los Incas construyeron sus ciudades, entonces esta es una caminata que no debe perderse. Las canteras de piedra de Cachiccata se encuentran en los terrenos de la antigua hacienda del mismo nombre, a nueve kilómetros del pueblo de Ollantaytambo. Constan de tres grupos de canteras: Molle Pucro, que estaba siendo abandonada por los Incas, Sirkusirkuyoc, la más grande, muestra evidencias de haber estado en plena operación; y Kantirayoq o Cachiccata, la más pequeña, estaba siendo explotada con técnicas y materiales distintos.
El tipo de piedra de Cachiccata, el riolito, corresponde sólo a una de las variedades de piedra con que fue construido el pueblo de Ollantaytambo, desconociéndose el lugar de procedencia del resto. Al parecer, las canteras fueron abandonadas cuando Manco Inca se retiró de Ollantaytambo.
¿Cómo eran trasladadas las piedras desde las canteras hasta el pueblo? Lo más probable es que hayan sido arrastradas cuesta abajo, usando las plataformas que forman parte del complejo y que llegan hasta la orilla del río, frente a la zona denominada Rumira.
A partir de ahí, se cruzaba el Vilcanota usando una isla que aún hoy existe y se continuaba jalando hasta llegar a la parte posterior de La Fortaleza. En este sector es posible apreciar una rampa de acceso, de grandes dimensiones, que permitiría subir los bloques hasta el templo.
Dentro del área podremos encontrar chullpas, construcciones características de los qollas M altiplano, Puno, que confirmaría las versiones de los cronistas que dicen que el Inca Pachacútec utilizó a estos eximios constructores para edificar Ollantaytambo.
El circuito propuesto para conocer las canteras nos permitirá llegar a través del puente de bases incaicas y retornar por el puente moderno de Rumira, siguiendo el camino de las "piedras cansadas" bloques de riolito que se quedaron a medio camino de ser trasladados hacia el pueblo y que testimonian el intempestivo abandono del trabajo de construcción en Ollantaytambo.

Tunupa

Tunupa
Pinkuylluna, palabra quechua que significa "donde se tañe el Pinkuyllu" (instrumento musical de origen inca similar a la flauta). Al ascender al cerro Pinkuylluna se aprecia en su vertical ladera grandes construcciones con diferentes propósitos como: almacenar provisiones, meditación, vigilancia, prisión y un gran dominio de visión sobre el pueblo inca y la fortaleza la cual presenta en su forma la silueta de una "Llama". Lo más impresionante es el gigantesco rostro de piedra del Dios Viracocha o Tunupa, que denota en su mirada expresión de autoridad. El camino lo lleva hasta estar sobre la cabeza del gran rostro tallado en piedra

Depósitos de Pinkuylluna
El cerro Pinkuylluna, límite del pueblo hacia el oeste, posee la colección de depósitos más impresionante del Valle Sagrado. Su posición, en lo alto del cerro, puede parecernos extravagante, pero como describe el cronista Bernabé Cobo: "[los Incas] construían sus depósitos fuera de los pueblos, en lugares altos, frescos y ventilados... ".
Experimentos llevados a cabo por el arquitecto Jean Pierre Protzen en 1989, demuestran que dada la posición en la que se encuentran
ubicados, estos depósitos permitían una mayor ventilación cuanto mayor era el volumen contenido en ellos, por lo que el nivel de conservación de los productos era muy alto. En el lugar encontramos dos tipos de depósitos, ambos rectangulares: unos de forma cerrada, otros cuyas partes delanteras son más bajas que las posteriores, con techos de pendiente muy pronunciada y con grandes aberturas a manera de ventanas en las partes delanteras y posteriores.
Es muy difícil saber con certeza qué tipo de productos se almacenaban en Pinkuylluna, pero probablemente debió ser maíz en su mayoría, junto a otros productos comestibles. El circuito propuesto para conocer estos atractivos nos llevará cuesta arriba hacia los depósitos, partiendo de Qosco Ayllu. Luego de aproximadamente 3 kilómetros de caminata, habremos llegado a los conjuntos, desde los que tendremos las más bellas e impresionantes vistas de Araqama Ayllu y La Fortaleza.

Hacienda de Pachar
Las haciendas fueron la unidad económica y social que más ha marcado la historia del Perú. Estas surgieron a fines del siglo XVI como consecuencia de la apropiación de tierras que se inició con la conquista española y duró cuatro siglos, hasta la segunda mitad del siglo XX.
El circuito nos permitirá conocer una antigua hacienda y nos dará una idea del sistema de explotación agrícola que utilizaron los españoles, quienes aprovecharon las excelentes condiciones que los Incas construyeron en la zona. Pero también podremos apreciar las actuales condiciones de vida de un pequeño pueblo surgido como consecuencia del fin de la era de los hacendados.
Pachar fue una de las primeras haciendas del valle. Un español "segundón" (es decir, aquellos que no participaron en la conquista sino que llegaron después) llamado Antonio de Porras compró un pequeño pedazo de tierra al curaca local, Francisco Mayontopa, descendiente del Inca Pachacútec, Aprovechando su posición de escribano y sus vínculos con la nobleza local, el español consolidó su propiedad en la primera mitad del siglo XVI.
Luego las monjas de¡ Convento de Santa Clara adquirieron todo Pachar, pero a comienzos de¡ siglo XVII llegaron al valle los monjes bethlemita y Pachar pasó a formar parte M complejo agrario más grande de su época: el condado bethlemita se extendía desde Machupicchu hasta la hacienda, ocupando la orilla izquierda de¡ valle de¡ Vilcanota. Con la llegada de la Independencia, los bethlemita dejaron el país y Pachar fue subdividiéndose hasta 1968 cuando, con la Reforma Agraria, pasó a manos de los campesinos.
El circuito nos lleva hacia este pintoresco pueblito atravesando el puente de bases incas, conduciéndonos por un antiguo camino que pasa entre los magníficos andenes incas. Antes de llegar se pasa por Chocana y al regresar, por Inka Pintay, dos puestos de control.
Inca Pintay es una estructura de piedra labrada que parece haber sido la puerta principal de acceso hacia el pueblo de Ollantaytambo. Chocana tiene una posición que le permite una excelente vista de la parte oeste del valle y cierra totalmente el acceso al pueblo por este lado del río.
Al llegar a Pachar podremos disfrutar de excelentes vistas de la campiña y de los depósitos que almacenaban la producción en épocas incaicas. Si la hora es propicia, podremos ver el tren que se dirige hacia Machupicchu cruzando entre los campos de cultivo.

Ciudadela de Pumamarka
Pumamarka es una ciudadela enclavada en lo alto de una colina, en la confluencia del río Patakancha y su afluente el Yuracmayo (Río Blanco), dominando un sitio estratégico desde el cual se tiene una vista privilegiada de ambos valles. Su posición le permite controlar el paso de población y la distribución de las aguas que bajan desde el canal del mismo nombre.
Pero un gran misterio rodea a estos impresionantes restos: nadie sabe exactamente cuando fue construida la ciudadela, ni cuál fue su función específica.
Para algunos autores, pudo haber sido otro puesto de control destinado a limitar el paso de la población por el lado del Antisuyo, uno de los cuatro "suyos" o regiones en los que se dividía el Imperio Incaico, pero la construcción es demasiado grande para haber cumplido sólo esta función.
El tipo de arquitectura que el sitio presenta corresponde al incaico, por lo que se supone que Purnamarka correspondería a uno de los primeros asentamientos de este grupo en la zona de Ollantaytambo. Pero la construcción fue realizada en etapas que comenzaron alrededor del siglo XIII, una fecha que no corresponde con la llegada de los Incas al valle, según los documentos a mediados del siglo XV
Hay dos posibles explicaciones: habría sido construida por los Ayarmacas, pueblo que pertenecía al mismo grupo étnico que los Incas compartiendo elementos culturales y quizás técnicas de construcción con ellos.
La otra opción, más intrigante, sería que la presencia de los Incas en la zona es mucho más antigua de lo que creemos y algunas nuevas investigaciones nos están aportando datos en este sentido.
La ruta empieza saliendo de Ollantaytambo por el antiguo camino hacia Cqobamba hasta encontrar una bifurcación a la altura de la zona de Munaypata. Aquí comienza la subida rumbo a Pumamarka. En la ruta hacia la ciudadela de Pumamarka se aprecia el impresionante conjunto de andenerías de Choquebamba, uno de los mejores ejemplos de aprovechamiento "terreno" Imperio Incaico.

Laguna de Yanacocha
Los Incas supieron utilizar muy bien todos los elementos que la naturaleza les ofrecía para ampliar y mejorar la base de su sistema económico, la agricultura. Yanacocha es una laguna que está ubicada en las alturas del pueblo, a 4,000 metros sobre el nivel del mar y desde la cual se disfruta de una visión sobrecogedora M valle. Los Incas construyeron un canal que llevaba agua desde aquí hasta la zona de La Fortaleza, a través de 14 kilómetros. Los bordes de la laguna fueron forrados en piedras labradas para evitar que el agua se filtrara por sus lodosos bordes y se desperdiciara.
La salida de agua hacia el canal también fue empedrada para facilitar la velocidad con la que el líquido salía hacia la zona urbana. El suministro de agua en el pueblo era constante gracias a este tipo de obras de ingeniería, pues la laguna es constantemente abastecida por los deshielos del nevado Alankoma, que se encuentra en las cercanías.
Aprender más sobre tecnología andina no es la única razón para caminar por esta ruta ancestral, la variedad de fauna y flora nativa que se puede apreciar durante el ascenso es magnífica, desde la casi extinta qeuña hasta el fascinante cóndor, además de asombrarnos con los nevados protectores de Ollantaytambo. El circuito propuesto para llegar a Yanacocha parte del pueblo, cruza la antigua hacienda Rumira, y sube hacia la laguna. El camino de regreso se hace por la ruta del canal hasta llegar a la cumbre del cerro Bandolista, al pie del cual se encuentra La Fortaleza. Una ruta adicional y más larga nos llevará desde los andenes de Choquebamba hacia la laguna, atravesando los cerros que rodean al nevado Alankoma, y llegando a Yanacocha luego de 20 kilómetros de recorrido.

Comunidad de Willoc
La comunidad campesina de Willoc nos brinda la posibilidad de conocer personajes que mantienen un estilo de vida tradicional. Con la llegada de los españoles y la consolidación del sistema de haciendas, las comunidades indígenas que en principio se asentaban en terrenos cercanos al pueblo, se retiraron a tierras cada vez más altas. Tal fue el caso de Willoc.
Los dueños de la hacienda Huatabamba (llamada posteriormente Compone) eran los miembros de la familia Centeno Fernández de Heredia y su propiedad abarcaba las tierras del valle de Patakancha, pero nunca lograron apropiarse de las tierras de quienes se asentaron en la puna como Willoc, pues la legislación española los protegía. Con la llegada de la república se acabaron estas leyes y el boliviano Artajona logró adueñarse de las tierras. Los campesinos se convirtieron en pongos, trabajadores que a cambio de un pedazo de tierra dentro de la hacienda debían cumplir con una serie de trabajos para el hacendado.
Con la promulgación de la ley de Reforma Agraria en 1968, los campesinos adquieren las tierras, formando la comunidad campesina de Willoc. Cuatro kilómetros antes de llegar a Willoc, se encuentra Markacocha, que contiene restos arqueológicos pre incaicos y una pequeña iglesia en medio de una colina, construida para rendir culto a la imagen del Niño de Markacocha, en cuyo interior encontraremos centenares de cráneos humanos como decoración.
La Ruta Ancestral a Willoc nos trasladará a un pasado que continúa vivo en las tradiciones de sus pobladores: veremos cómo viven y trabajan estos hombres cuya lengua materna sigue siendo el quechua y cuyas vestimentas rojas les identifican como miembros de un ayllu único y diferente al resto de la región. Para llegar a este poblado debemos seguir la carretera que sale de Ollantaytambo hacia Oqobamba y seguirla por 19 kilómetros hasta la comunidad.
 

 


Apesar del tiempo Ollantaytambo es una ciudad moderna con todos los servicios que Ud. necesita.








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Ollantaytambo en el Valle Sagrado
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